|
El
experimento requiere:
-
una
aguja larga de al menos 80 mm,
delgada máximo 1 mm y contaminada
ligeramente con tierra para semejar
la contaminación del recto
-
Dos
manzanas (o peras, o frutas con
dureza similar) iguales y con
características similares de
maduración y tamaño, no muy duras y
no muy blandas, del tamaño de una
naranja mediana, idealmente aún
adheridas a la planta de origen para
mayor similitud con la próstata,
pero también sirve la fruta suelta
-
Cuchillo afilado
Perfore
con la aguja contaminada 10 veces una de
las frutas (la biopsia requiere entre 7
y 17 perforaciones) en distintas
direcciones pero partiendo de una
superficie con diámetro máximo de 15 mm
(para semejar las perforaciones de la
biopsia prostática) y moviendo la aguja
de dentro a afuera varias veces y
girándola, para semejanza con el disparo
durante la biopsia.
No le haga
nada a la otra fruta.
Deje ambas
frutas en observación y separadas entre
si durante 10 días. Luego con el
cuchillo corte ambas frutas en 3 o 4
secciones circulares y paralelas entre
si y observe ambas frutas.
Compare la
calidad de las dos frutas. Observará que
la fruta que fue perforada (biopsia) se
deteriorará mucho más, y más rápido que
la fruta que no sufrió perforaciones.
Si por
casualidad la fruta perforada contiene
un gusano (analogía con el cáncer) y
este es perforado con la aguja, los
tejidos y líquidos del gusano se
esparcirán por las perforaciones de la
fruta que fueron causadas por la aguja
acelerando aún mas su descomposición.
Las posibilidades de perforar un gusano
son similares a las de perforar un
cáncer
Los
resultados no requieren mayor
explicación. Tanto la fruta como la
próstata son tejido vivo y se comportan
en forma similar aunque naturalmente el
deterioro será más rápido en la fruta
pues su ciclo de vida es
considerablemente menor.
Más información y consulta gratuita en
este enlace |